Terminó la semana mayor, o sea la Semana Santa y las costumbres del dominicano no han variado en los últimos treinta o cuarenta años.

Anduve por diferentes partes de la capital y era mucho alcohol en todos las esquinas disfrazados en vasos de material fon, también aprecié en muchos lugares dominó por pipa, la tradicional habichuela con dulce, sobre todo las gordas con un buen envase plástico y por último y en menor cantidad los que asistían a las misas correspondientes a las fechas.

Los operativos de Centro de Operaciones de Emergencia (COE), excelente, hemos avanzado en esta área tan importante para la salud y la asistencia del ciudadano.

Un aspecto importante es que en todo el mundo las actividades deportivas se acentuaron, sin embargo en nuestro país brillaron por su ausencia, apenas un torneíto de fútbol playa, varios eventos de dominó, que no es deporte y algo de ajedrez, que tampoco es deporte.

Los campamento del Ministerio de Deportes y Recreación (MIDEREC), como lo esperado, no sirvieron para nada y alguien se embolsilló un dinerito.

Esperemos que en futuras Semanas Santas tengamos más tiempo de meditación, mayores actividades recreativas, culturales y deportivas que nos ayuden a construir una mejor sociedad

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